Hoy leí el enésimo artículo sobre turismobofia y ya estoy harto. Para quien no sepa lo que es, me explico brevemente. En algunas ciudades europeas como Barcelona o Berlín los vecinos están en pie de guerra contra los turistas. ¿Por qué? Porque desde hace algún tiempo sus ciudades han visto crecer de forma incontrolada el precio de los alquileres, de los supermercados, etc. Hay otros problemas, pero me voy a centrar en este de los precios porque, no nos engañemos es el que ha hecho saltar la polémica. Esto, lógicamente, terminando afectando al vecino de dichas ciudades, quien quiere alquilar un piso para vivir y de repente ve que los precios se han puesto por las nubes y no es capaz de alquilar un piso donde antes era normal. Y los precios se han puesto tan altos porque vienen tantos turistas, es decir, hay tanta demanda de alquileres que aprovechando este hecho las rentas se han disparado para ganar más dinero.

Pero, lo que me pone demasiado nervioso sobre este tema es que se eche la culpa a los turistas. Vamos a ser sinceros:

  • El turista no quiere pagar precios desorbitados por pasar unos días en una ciudad.
  • El turista no quiere que se aprovechen de él durante sus días de descanso.
  • El turista no pide que aumenten los precios de nada.
  • El turista no pide más apartamentos de alquiler para turistas.

La realidad es muy diferente. Quien está provocando estas subidas de precios son los locales, los propios vecinos. Aquellos que ven una oportunidad de saquear al turista porque saben que éste no tiene otra opción. O pagan los precios que ellos estipulan o no duermen en su ciudad. La culpa es de los especuladores, la mayoría vecinos de toda la vida de cada una de esas ciudades, pero también inversionistas que van llegando en busca de negocio fácil a costa del turista.

Pero, no nos vamos a engañar, muchos de esos vecinos turismofóbicos que gritan “turistas go home”, son los mismos que cada verano se van a la playa de turno, donde los precios de los apartamentos han aumentado por culpa del aumento de la demanda o donde tomarse una cerveza cuesta el doble que tomársela en su ciudad. Sin embargo, ellos no se fijan en estos hechos porque no viven al lado de esas playas. Este aumento incontrolado de los precios no es algo nuevo, se ha dado desde siempre, desde que el hombre tiene posesiones y tiene ganas de ir a lugares populares.

La turismofobia es una forma de esconder una triste realidad, la de que muchas personas son avariciosas y que si pueden ganar diez donde antes ganaban cinco aprovecharán la oportunidad. Incluso, si para ello tienen que hacer insoportable la vida de sus vecinos.

Hay problemas de los cuales el turismo en exceso sí es responsable. Pero, el del aumento de los precios es un tema exclusivamente local (no importa de qué ciudad o de qué país): los vecinos quieren ganar lo máximo posible y aún más en época de crisis. Y si no me crees, vete donde uno de esos vecinos que ponen precios de locura para saquear al turista y pídele que lo baje hasta un precio razonable. Ya verás lo que te dice.

Yo soy nómada digital y voy cambiando de ciudad y país de vez en cuando. Te aseguro que no me hace la más mínima gracia ver como cada mes va aumentando el precio de los alquileres sin excusa. Y yo teniéndome que buscarme la vida para poder pagar alquileres justos. Yo no he pedido eso, los turistas, los viajeros o los nómadas no pedimos que se aprovechen de nosotros.

Solo quisiera terminar recordando que turistas somos casi todos. Cuando vamos a la playa, al pueblo en verano, a pasar el fin de semana a la montaña, a esquiar en invierno, al barrio con los bares de moda o, en definitiva, a cualquier lugar que no sea nuestro barrio, estamos siendo turistas. Y si la gente que vive en esos lugares desea aprovecharse de nosotros, no es nuestra culpa. No lo es en Berlín, no lo es en la playa a la que tú vas, no lo es en tu pueblo de verano.