De acuerdo, dormir en una cama de un hotel de lujo es una gozada, pero para quien es tolerante con otras formas de viajar y dormir fue inventado el couchsurfing, es decir, dormir en casa de desconocidos, bien sea en una cama en el sofá o en el suelo. ¿Para aventureros o para ahorradores?

Es cierto que esta modalidad de alojamiento no es plato para todos los gustos, pero lo cierto es que cada día más se ha convertido en una alternativa sólida en cuanto a estilo de viaje. Pero, en definitiva…

¿En que consiste el Couchsurfing?

En realidad cuando usamos este termino, estamos hablando de una página web, www.couchsurfing.com, creada en 2004 y transformada en empresa en 2011 en San Francisco (¿Cómo no?). La intención inicial era que las personas ofreciesen sus sofás a viajeros temporales que necesitaban pasar unas pocas noches y que además, dichos viajeros, pudiesen beneficiarse de los conocimientos sobre la ciudad y tal vez de la compañía del anfitrión.

Me explico: tú te registras como anfitrión y/o como viajero. Si eres anfitrión, indicas lo que ofreces, por ejemplo ofreces tu sofá y además, si tienes tiempo, les llevarás a hacer turismo. A cambio pides que la gente te cuente cosas de su país, su cultura, o que te cocine algo (esto es solo un ejemplo).  No se paga, ni se cobra nada.

Hay una idea implícita de que no se trata de un servicio de hotel gratuito. A la gente de este tipo de ‘alojamientos’ no les gusta sentirse como si fueran una especie de hostel, sino como alguien que recibe a un amigo o conocido en su casa, aunque en realidad quizás ni sepan hablar su idioma.

¿Pero es seguro?

Bueno, tan seguro como hacer autostop o compartir cuarto en un hostel con desconocidos. Por ello, es muy importante leerse con atención las normas o los textos que los anfitriones y los viajeros escriben en sus perfiles para así luego no tener problemas inesperados.

Por ejemplo, mi pareja y yo somos alguna vez anfitriones y no hemos tenido ningún problema, todo lo contrario, pero alguna vez nos han llegado mensajes de gente que buscaba un intercambio sexual (¡cosa que no nos interesaba en absoluto!). Simplemente no hemos respondido y se acabó el problema.

Hay anfitriones que son nudistas en su casa, a muchos viajeros no les importan o incluso comparten dicha afición, pero claro, no todos tienen la misma forma de pensar así que, como dije, hay que leerse atentamente los perfiles de los anfitriones donde nos queramos alojar, o a quien queramos prestar nuestro sofá o cama.

¿Hay páginas alternativas para hacer  couchsurfing?

Cuando en 2011 la página creadora del termino se convirtió en empresa con ánimo de lucro, a mucha gente no le gustó y se fueron a la competencia, principalmente a www.bewelcome.org.

Con un toque un poco diferente en cuanto al concepto también podríamos hablar de www.Servas.org, pero como no la conozco como desearía, me guardo mis comentarios para otro artículo.

Nuestra experiencia

Muestras de agradecimiento de algunos couchsurfers

Como dije, hemos dado cama y comida a varios viajeros y siempre fue una óptima experiencia. Hemos aprendido mucho, muchísimo, sobre sus diversas culturas (no en vano hemos recibido gente de América, Europa, Asia y Oceanía). Siempre se han comportado muy bien, a cambio siempre tenían buena conversación para dar y en ocasiones cocinaron algo de sus respectivas tierras o incluso nos dieron algún pequeño detalle que a nosotros nos encantó. Así que no podríamos hablar mal del couchsurfing desde el punto de vista del anfitrión de ninguna forma.

En conclusión, si no os importa dormir en casa ajena, charlar, escuchar y tener una convivencia cercana con total y absolutos desconocidos, es una buena forma de viajar.