¿Es Lisboa un lugar bueno para vivir? Definitivamente mi respuesta es: sí. Cada ciudad del mundo tiene buenas y más razones para vivir en ella. No hay ninguna perfecta, ni ninguna 100% horrorosa. Pero Lisboa es uno de esos lugares con muchos y variados motivos para sentirte como en casa. Estos son algunos:

La gastronomía. La comida portuguesa no envidia en nada a la española. Para mi la española es más variada, pero seguramente esto es porque la conozco mejor. En Lisboa existe una mezcla muy interesante de comida portuguesa, brasileña y seguramente de Angola, Mozambique y lugares similares. Sus sopas, por ser de todo tipo, encontrarlas en cualquier lugar y ser realmente baratas son mi principal recomendación, por encima incluso de las mil recetas de bacalao.

Dulces. Si la gastronomía en general es uno de los puntos fuertes de Lisboa, los dulces artesanales en particular son la mejor demostración de la cantidad de postres que se pueden hacer con unos pocos ingredientes. Además de sabrosos y numerosos, son baratos y los puedes encontrar en cada esquina por toda la ciudad. Lo mismo en una pastelería especializada que en una simple panadería. Desde luego, el dulce más popular es el pastel de nata. Pero hablar del pastel de nata exigiría un artículo entero, así que pasemos a otro punto.

Panadería en un centro comercialPanaderías. Si yo pensaba que España o Francia eran especialmente obsesivos con el pan, lo de Portugal no tiene nombre. Aquí el pan parece casi una religión. Hay de muchos tipos, en la panadería a la que solemos ir hay un gran poster con un montón de tipos de panes portugueses, más de 50 tipos, y ni siquiera está el que solemos comer nosotros. Además hay panaderías en todas partes, muchas más que en ninguna otra ciudad que yo haya conocido. Incluso, cerca de nuestra casa hay un centro comercial con más de 400 tiendas y una de ellas es una pequeña panadería, que parece más una panadería de barrio que otra cosa… con unos excelentes dulces difíciles de resistir, como no podía ser de otra forma.

Café. La primera vez que fui a Italia me sorprendieron dos cosas sobre el café: que era muy bueno en cualquier lugar, ¡hasta en una gasolinera! y que a su lado, el café español que yo conocía era realmente horroroso. Bueno, pues en Portugal ocurre exactamente lo mismo. Es excelente en cualquier lugar pero, además, es muy barato. Un café solo o expreso cuesta entre 50 y 70 céntimos. En los lugares más turísticos puede costar 1.20€.

Está creciendo. No es que la ciudad crezca de tamaño, sino que crece el aprecio que los propios lisboetas tienen por su ciudad. Esto nos lo contaban ayer, mientras tomábamos una ginjinha (bebida de cereza) en el Bairro Alto. Hasta hace no mucho los habitantes de la capital no tenían demasiado cariño por su ciudad, pero en los últimos años, debido a muchas mejoras, esa idea está cambiando y la gente está re-conociendo su ciudad y disfrutando toda su oferta cultural, de ocio o gastronómica, además muchas cosas por buenos precios o incluso, gratis.

Estacion de Santa ApoloniaCiudad sin coche. No,infelizmente no es una ciudad con pocos coches, los hay y muchos, como en casi cualquier ciudad medianamente poblada del mundo. Pero lo que es cierto es que puedes vivir en cualquier parte de Lisboa sin depender del coche. Evidentemente dependiendo del lugar, tendrás mejores o peores conexiones pero, el plan de transportes oficial incide en que no haya un punto de Lisboa sin un transporte público a pocos metros. Nosotros vivimos relativamente cerca del metro y con varias lineas de autobús. No sé me ocurre un lugar de Lisboa, más o menos importante, al que no podamos ir con transporte público.

El aeropuerto en casa. Si antes hablaba de transportes públicos, merece una mención aparte el aeropuerto. Está en la ciudad. Literalmente. No necesitas irte a las afueras y es fácil de llegar, bien en metro, en autobús, en taxi (nada caro, por lo visto) o, claro, en coche. Lo del metro también merece una mención especial, porque es la única ciudad en la que he estado donde no se cobra un extra por ir al aeropuerto. Está dentro de la zona principal del metro, con lo que pagas la tarifa mínima.

Zonas verdes. El parque Monsanto ocupa un 10% de la ciudad y está casi en el centro de ésta, podríamos pensar que sus necesidades de zonas verdes están cubiertas. Pero por lo contrario, se han ocupado de crear espacios verdes, algunos pequeños, muchos grandes, por toda la ciudad. En el lugar más inesperado te encuentras una zona arbolada, con paseos, bancos, un pequeño bar para tomarte un café, etc. Son lugares cuidados, respetados, que sin duda los lisboetas disfrutan a todas horas. Y nosotros también claro.

Atención al público. A algunas personas les puede parecer una tontería, pero nos encanta como somos tratados en esta ciudad (sospecho que todo el país debe ser parecido). En cualquier comercio, casi siempre te atienden con una sonrisa, son amables hasta un punto casi exasperante y muy educados. No es nada raro que te den las gracias dos o tres veces.

Clima. No es el Caribe. Eso está claro. He vivido la mayor parte de mi vida en Bilbao donde, por mucho que me guste esta ciudad, levantarte y ver el cielo gris era de lo más normal… y depresivo. También he vivido en Denia e Indaiatuba, donde el calor y el sol estaban presentes la mayor parte del año, pero, a menudo, de una forma exagerada. Lisboa es un término medio. No es un lugar muy caluroso en verano, ni muy frío en invierno (bueno, nuestra casa si lo es, pero esa es otra historia), llueve, pero cuando para, tienes el cielo azul para alegrarte un poco el día. Aquí no te aburres con el clima. Hay de todo, pero en su justa medida.

Precios. Me comentaron que Lisboa es la ciudad más cara de Portugal, seguramente así lo sea. Sin embargo, es una ciudad bastante barata comparada con el resto de Europa. Es una de las capitales europeas más barata ( o la más barata). En Denia, donde vivíamos, era casi todo bastante barato. Pero claro, es una ciudad de 50.000 habitantes con los servicios justos. Lisboa es como un Madrid en pequeño, pero con los precios de Denia. Los precios en los supermercados son parecidos, tal vez un poco más baratos en algunas cosas que los de España (generalizando). La gasolina está parecida, quizás algo más cara… pero como dije antes, no es necesario tener coche para vivir como vivimos nosotros. Los restaurantes son claramente más baratos. Y el alquiler o compra de casas no tiene nada que ver con lo que podría esperarse de una capital: no es que no sea caro, es que es barato (comparando con otras ciudades). Claro que los salarios también son diferentes. Pero no mucho a los de su país vecino.

Uno de los 'elevadores' más conocidos de la ciudad... a menos para los turistasRincones de postal. Si algo tiene Lisboa es lugares de postal. Los más obvios: el castillo, la plaza del comercio o los monumentos de Belém, por ejemplo. Pero si tienes a oportunidad para perderte por la ciudad encontraras lugares de esos que llaman la atención, que no vienen en ninguna guía de viaje. No importa en que lugar de la ciudad estés, puedes encontrar rincones de fotografía.

Permiso de residencia para europeos. Cumplir este trámite aquí en Lisboa fue realmente fácil. Me llevó unos 20 minutos. Hubiesen sido 10 si el sistema informático no se hubiese caído. Y no tuve que demostrar que soy económicamente solvente, ni nada parecido, como sería necesario en la mayoría de los países europeos.

Startups y autónomos. Lisboa está creciendo como ciudad de negocios para startups. No es Sillicon Valley, desde luego, ni siquiera Berlin, pero están haciendo cada vez mas esfuerzos para que las personas que optan por este modo de vida/trabajo lo tengan cada vez más fácil y con más apoyos. Por poner un ejemplo, el autónomo paga una cuota por la seguridad social, pero que depende de lo que se gane. Si ganas poco, pagas menos, si ganas mucho, pagas más. Parece simple ¿no? Pues no debe serlo tanto, cuando en muchos países esto no funciona así, sino que se paga una cuota fija (normalmente alta) independientemente de lo que ganes. Complicado para comenzar en un pequeño negocio o una startup.

Seguridad. Sin duda es una ciudad segura. Solo podría poner 2 peros: los vendedores de droga falsa que hay en el centro histórico (en realidad venden laurel y por eso no pueden ser detenidos), y los carteristas, como en cualquier otra ciudad medianamente turística. En las estadísticas oficiales europeas, aparece como la capital más segura de la Unión.

Gente. Lo he dejado para el final aunque puede que sea lo más importante. Ya hablé del atendimiento en los comercios. Pero eso es extensible a cualquier persona. Parecen gente seria, y puede que lo sean, pero por encima de todo son amables, educados, acogedores. No solo no tenemos ninguna queja sobre los lisboetas, sino todo lo contrario. Si hay una cosa que nos haga sentir como en casa, por encima de todo, es el trato con las personas. No sentimos ningún prejuicio por ser extranjero. Pero tampoco lo contrario, es decir, no obtenemos una atención especial por ser extranjero, nos tratan con normalidad. De alguna forma, nos hacen sentir parte de esta ciudad.

¿Lisboa tiene cosas malas? Sin duda. ¿Las voy a contar? No. ¿Para qué? No se me ocurre ninguna mala razón para que vivir en Lisboa no sea una experiencia “absurdamente” positiva. Y a ti, ¿se te ocurren más buenas razones?

Este artículo fue originalmente publicado en la página de mi pareja, ahora lo podéis leer aquí y ver su versión en portugués en www.umlugarcadavez.com
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